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« Respuesta #3 : Enero 24, 2010, 09:58:44 » |
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E. Yus, J.C. Corrales y M.L. Sanjuán Conozca el moquillo canino
¿Qué es el moquillo canino? El moquillo canino es una enfermedad que afecta a los cánidos y carnívoros salvajes altamente contagiosa y de curso septicémico, que ocasiona catarro y, en la mayor parte, alteraciones del sistema nervioso central y de la piel. Es una enfermedad producida por un virus concretamente es un morbilivirus que pertenece a la Familia Paramyxoviridae y dentro de esta familia al género Morbillivirus. Es un virus muy parecido al virus del sarampión humano. Es un virus bastante resistente a las condiciones medio ambientales; de 0 a 4ºC permanece infeccioso durante semanas, a –65ºC durante al menos 7 años y resiste rangos variables de pH entre 4,5 a 9. Por su envoltura, el virus es inactivado con solventes lipídicos, calor, éter, cloroformo, formol y derivados cuaternarios.
¿Qué animales pueden padecer el moquillo? Son susceptibles los cánidos, mustélidos, mapache, oso hormiguero, panda, cerdos, felinos exóticos, conejo y hámsters. Otros morbilivirus estrechamente relacionados con él pero diferentes causan enfermedad en mamíferos acuáticos.
¿Cómo se contagian los perros de moquillo? El modo de transmisión de la enfermedad es por vía aerógena, sin embargo durante algunas fases de la enfermedad se puede diseminar el virus mediante orina ó a través de otras secreciones corporales. El virus puede excretarse hasta 60 a 90 días después de la infección, aunque son más característicos periodos menores de eliminación. Por esta razón, así como el contacto con perros con la enfermedad subclínica ó con animales enfermos, hace que haya fuentes de infección casi constantes en la población en riesgo. A pesar de todo la inmunidad es duradera y sólida, sin embargo los perros que hayan perdido ya su inmunidad, que no estén vacunados, que estén bajo circunstancias de estrés pueden desarrollar la infección. La tasa de animales infectados es mayor que la de los animales que desarrollan la enfermedad, lo cual muestra cierta inmunidad general en la población sometida durante muchos años a vacunaciones sistemáticas. Se cree que un 25 a 75% de la población desarrolla la enfermedad de forma subclínica. Se sospecha de una mayor susceptibilidad de las razas braquicefálicas que las dolicocéfalas. Las razas que se afectan con mayor frecuencia y gravedad incluyen Greyhounds, Huskies siberianos, Weimaraners, Samoyedos y Malamutes de Alaska.
¿Cómo se manifiesta esta enfermedad en el perro? El moquillo se manifiesta clínicamente bajo las siguientes formas: - Enfermedad subclínica - Enfermedad aguda sistemática - Enfermedad nerviosa - Infección transplacentaria - Infección en recién nacidos La enfermedad cursará de una forma u otra dependiendo de la virulencia de la cepa, condiciones ambientales, edad y estado inmunitario La forma subclínica que se da con una frecuencia del 25-70%, puede haber anorexia, fiebre, catarro, disnea y secreción ocular serosa o mucopurulenta. En la enfermedad aguda sistémica, se da en animales jóvenes de 3 a 6 meses de edad con pobre estado inmunitario, no vacunados y que han perdido los anticuerpos maternales. En esta forma se observa fiebre inicial, conjuntivitis serosa que evoluciona a purulenta por contaminaciones bacterianas, catarro, depresión, anorexia, vómitos después de las comidas, diarrea, deshidratación y emaciación Los perros pueden morir súbitamente por la enfermedad sistémica, pero en muchos casos el tratamiento adecuado reduce la mortalidad Los síntomas nerviosos aparecen durante la primera a tercera semana después de la recuperación de la enfermedad sistémica y se deben a una encefalitis aguda, que es mortal o suele dejar secuelas en los animales que se recuperan. Es difícil predecir que perro desarrollará o no el cuadro nervioso pero ciertos signos en el transcurso de la enfermedad pueden hacernos predecir sí ó no. Ejemplo: la dermatitis impetigosas rara vez va asociada a síntomas nerviosos, mientras que los perros que desarrollan hiperqueratosis nasal o digital generalmente presentan varias complicaciones neurológicas. Los signos que se observan en esta fase son: sacudidas musculares involuntarias, movimientos masticatorios, incoordinación, temor, ceguera, debilidad y parálisis final. Las secuelas neurológicas suelen ser trastornos motrices, olfatorio/visuales o de la conducta. En la infección transplacentaria Según la fase de gestación se producen: abortos, muertos fetales, síntomas nerviosos en recién nacidos. En la infección en recién nacidos hay escaso desarrollo del esmalte, que se ve irregular y amarillo y cardiopatías, depresión, anorexia, colapso y muerte.
¿Cómo se diagnostica el moquillo canino? Generalmente el veterinario lo realiza en base a los síntomas y los datos epidemiológicos. La detección del virus se realiza mediante la prueba de inmunofluorescencia o inmunoperoxidasa a partir de exudado conjuntival o heces o orina. Para el diagnóstico serológico se utilizan las pruebas de sueroneutralización o ELISA siempre demostrando seroconversión o aumento del título de anticuerpos.
¿Cómo se trata el moquillo? No hay ningún tratamiento específico contra el virus por lo que el tratamiento es sintomático según los síntomas que tenga el animal. Generalmente se emplean antibióticos, sueros isotónicos. Ayuno seguido de dieta blanda. Antieméticos, complejo B, vitamina C y E y en caso de signos nerviosos anticonvulsivos y antiinflamatorios de corta duración..
¿Cómo se previene y se protege a los perros frente al moquillo? Los animales que sobreviven a la infección natural desarrollan una inmunidad duradera de por vida. Desgraciadamente esto no ocurre tras la vacunación por lo que la mayoría de los veterinarios recomiendan revacunar anualmente a los perros. La madre transfiere anticuerpos a sus cachorros a través del calostro que los protege de este proceso durante los 8 primeros días de vida. Algunos cachorros pierden la inmunidad maternal mucho antes a los 3 o 4 días y otros les dura hasta las cuatro semanas de edad e incluso hasta las 6-12 semanas. El veterinario empieza a vacunar a los cachorros cuando han perdido la inmunidad maternal, administrando la vacuna en dos dosis con un intervalo de 2 a 4 semanas entra ambas dosis. Debe ser nuestro veterinario quien nos aconseje cuándo y cómo empezar a vacunar a nuestro perro ya que las circunstancias varían de un perro a otro. Generalmente se recomienda revacunar hasta los 5 a 7 años
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