Blueyellow
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« Respuesta #9 : Diciembre 01, 2011, 07:34:00 » |
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Decirles gracias no es suficiente, quisiera abrazarlos a todos! Yemi fue muy especial, vino de 2 meses, era una perrita que fue abandonada en el campo y la trajo una señora muy amiga de nombre Dominga, actualmente fallecida. Y la atropelló apenitas un auto, y por ello siempre tuvo una patita delantera con problemas, y con el tiempo adquirió artritis, tenía como ruiditos en sus huesos, pero siempre en tratamiento y corría y saltaba lo más bien. Ahora en diciembre recién iba a cumplir sus 12 añitos, fue la compañera de mi anciano padre durante casi 4 años, hasta que él falleció en octubre de 2003. Mi padre nunca pudo tener un perrito, y ella en su ancianidad lo fue todo. Se peleaba hasta con su hermano, cuando le decían: Tito, a esta edad, cómo vas a tener un perro! Y mi padre me decía, prefiero que no vengan a verme si no quieren a Yemi... Yemi lo fue todo para mi esposo y para mí, sobre todo para mí, cuando falleció mi padre, pues siempre vivimos todos juntos. Y era como la continuación de él, no tengo más familia, por lo que imaginen cómo estoy. Yemi sufrió mucho también cuando falleció papá, y nos contuvimos mutuamente, hasta miraba sus fotos... no pueden imaginar lo que significaba, yo guardo la urnita con cenizas de papá y ella cuando se la acercaba le daba como besos. Fue tanto tanto el cariño que le dio a mi padre, y luego a mí, que juntas nos consolamos. Soy única hija, mi madre falleció hace más de 20 años. Y cuando mi esposo hace 2 años tuvo una epoc debiendo ser internado en terapia intensiva, pues se quedó sin oxígeno, y hasta se habló de transplante de corazón y pulmones, en tanta soledad fue Yemi mi única compañera y consuelo. Hasta que mi esposo se repuso y pudo volver a casa. Así estuvimos siempre los 3, junto a nuestros gatitos y un canario, pero Yemi fue la que cuidaba la casa, que los gatitos no hicieran la necesidad fuera de las piedritas sanitarias, que no asustaran al canario, que nos esperaba hasta la vuelta a casa luego de trabajar, que se conformaba con ir a la terraza si no se la podía sacar a pasear por estar cansados. Su amor, ese era el verdadero amor, jamás pidió nada, ella nos daba todo, no le hacía falta hablar, a nosotros nos hace falta hablar su idioma, porque el idioma de ellos es AMOR, que sólo lo vemos con el alma o el dolor que se siente cuando se van. Ver su camita, sus mantas para pasear, sus correas, sus frasquitos de vitaminas y medicina, todo todo es muy fuerte en este momento. Y además cada lugar de casa que se recorre tengo la sensación que la veo, lo peor es abrir la puerta y no verla. Cuando llamaron de la veterinaria donde estaba internada, hacía una hora que nos habíamos ido, y a pesar de estar dormida, al escuchar la voz nuestra (porque no la pudimos tocar ya que estaba muy sedada), dice el veterinario que se agitó y fue como que despertó de golpe y por más que intentaron entubarla nuevamente para darle oxigeno, y hacer maniobras de resucitación, fue imposible, su corazoncito –que descubrieron un soplo- no pudo soportar, y Yemi se nos fue al cielo. Mis queridos amigos, el dolor es muy fuerte, hubiera dado todo por estar en ese momento y abrazarla muy fuerte, aunque nos llamaron de inmediato y fuimos a despedirnos de ella y decirle gracias gracias por todo lo que dio, y hasta pronto, porque sé que mi padre la recibió y la debe estgar paseando con su correita en ese otro mundo de paz y luz.
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